Es bueno decir No

no signHace poco tiempo conocí a una señora en la sala de espera de mi doctor, ya saben sentadas allí esperando ser llamadas para nuestra cita. Ella era muy agradable, simpática y platicadora, asi que como decía mi abuela, ni tardas ni perezosas comenzamos a entablar una conversación, me decía que tenía tiempo con problemas de colon y que no encontraba como controlarlo, que ya tenia varias veces yendo al doctor, con tratamiento y nada, y tampoco tenía nada grave, o al menos eso decían los resultados de los exámenes médicos. Seguimos con la plática y mientras platicabamos recibió tres llamadas telefónicas, los hijos, y una comadre, todos pidiéndole favores y a todos les decía que claro que con gusto. Cuando colgó con cada uno de ellos medio me contaba a cerca de los favores que le pedían. El hijo mayor le pidió que pasara por los nietos porque iba a llevar a su novia al cine. Otro hijo le pidió dinero por que no tenía para completar para pagar la renta y la comadre que quería que le ayudara a hacer unos tamales para una actividad de la iglesia. La señora me decía, y yo no tengo tiempo y sabe, ni quiero, yo ya tenía planes, y eso de los tamales es muy tardado y mi espalda ya no aguanta como antes y ni dinero tengo para ayudarle a mi hijo pero pues, ¿cómo les digo que no? Me quedé escuchando un rato y veía como la cara de alegría que tenía al comenzar nuestra plática ya era mas de preocupación y cansancio. Le dije, ¿me permite hacerle una pregunta? Me contesto, ¡claro! Le dije, ¿por qué no les dice simplemente que no?, que la verdad no puede, que esta cansada y ya. Se me quedó viendo con unos ojos enormes y me dice no se crea, si lo he pensado, pero siempre que trato no puedo, me siento mal,  no se me da el decir que no. Le dije yo no soy doctora, ni tengo títulos de medicina ni nada, pero yo diría que allí están muchas de las raíces de sus dolencias, porque al decir siempre que sí, usted interpone las necesidades de otros primero que las suyas, los deseos de otros antes que los suyos y sobre todo la paz y la felicidad de otros antes que la suya. Me dice, sabe que si es cierto, pero así me enseñaron, así fuí desde niña y mi mamá me decía que siempre fuera servicial y acomedida, que no fuera yo grosera.

Le dije claro que no es malo el ayudar y el apoyar a la gente, pero nunca a cambio del bienestar de uno mismo, le hablé un poco de lo que he aprendido de inteligencia emocional, se me quedó mirando y me apretaba la mano, la llamó el doctor y me dió un abrazo. Cuando salí de mi cita ella me estaba esperando sentada donde estábamos conversando y me dijo, gracias por ayudarme, por abrirme los ojos,  le llamé a mi hijo y le dije que no tenía dinero para darle y ¿qué cree? El como que se molestó, y me dijo que a ver cómo le podía hacer que él no tenía a nadie, y le dije que ya era un adulto que lo arreglara él. Y sabe..¡me siento tan bien! Comenzó a reír, y me dice sabe me sentía como el Pípila siempre cargando la piedrota en la espalda y como que, ¡ya empecé a quitármela! Le dije, ¡la felicito! Y me da gusto el saber que se siente bien y que ha dado este primer paso. Estará de mas decirles que intercambiamos teléfonos y la he visto algunas veces después de ese día, me contó que su hijo mayor le había dejado de hablar por unos meses por que ya no quería cuidarle a los hijos de fin de semana para que se fuera de fiesta o con la novia, pero que le dijo que estaría allí para ellos siempre y que si era por motivos de trabajo contara con ella. Me dijo, ahora ya me habla y me lleva a los niños cada fin de semana sólo de visita y algunas veces los cuido cuando el sale tarde de trabajar o yo quiero pasar tiempo con mis nietos. La ví más radiante, contenta, más delgada y me dijo que sus dolores de colon habían casi desaparecido y que había comenzado a comer mejor y a hacer ejercicio en el tiempo que ella creía que no tenía pero que le dedicaba a los demás. Me dijo, no sabes que bien me siento, como si fuera otra…Y eso es precisamente lo que ella experimentó, ella ya era otra, y esa otra se preocupaba por sus necesidades, deseos y sobre todo su tiempo. Se supo dueña de sí misma.

Esto me hizo pensar en las miles de veces que yo también me sentí en el mismo lugar, y es que a veces fuimos criados de esta manera, yo sobre todo como mujer, para servir, para ayudar, para poner nuestras necesidades, deseos e inquietudes en un segundo plano. A veces el decir NO es terapéutico, aquí te voy a explicar por qué.

giphyNO

Al saber decir que no, utilizas tu inteligencia emocional

Un “no” de manera respetuosa, bien argumentado y en el momento preciso, puede ser increíblemente bueno para tu salud.  Somos muchas las personas que no nos atrevemos a contrariar a nuestros amigos, familiares, nuestras parejas y a nuestros superiores en el trabajo. Hacer un favor, cumplir una exigencia o una demanda de trabajo, o satisfacer ese deseo de uno de nuestros amigos es algo que no nos cuesta mucho hacer en un momento dado. Pero ¿Qué ocurre cuando esas demandas atentan contra tus propios valores, contra tus propios principios y necesidades? Es ahí donde aparece el problema, y debemos darnos cuenta de ello.

Pongamos el ejemplo de mi amiga, sus hijos le pide favores constantemente en cuestiones que son responsabilidad de ellos, de ser adulto y parece que ellos no tienen problema alguno con esto. O más aún, piensa en esas parejas exigentes que solo son capaces de percibir su propio universo sin ver a sus compañeros/as; personas tóxicas que nos quitan la energía, el espacio propio e incluso nuestra autoestima.

El “no saber decir un NO a tiempo”, acabará trayéndote problemas de estrés, ansiedad y cómo no, una gran frustración. ¿Qué tal si empezamos a reaccionar hoy mismo?

¿Y cómo aprendo a decir que no día a día?

Bueno esto no es algo que llega de la noche a la mañana, pero es un proceso que puedes empezar hoy mismo. Este es un ejercicio que beneficia tu salud, asi como salir a caminar, tomarte el tiempo de hacer ejercicio, comer saludable y sobre todo cuidar tu salud emocional.

Aquí te van unas claves sencillas:

1.- Reconoce tus límites:

Cada uno de nosotros tenemos una serie de valores, principios y necesidades primarias o esenciales que nos definen, que nos dan identidad. Tu tal vez puedes ser de las personas que creen y aman la libertad personal y el respeto. Digamos que tienes por ejemplo una tiene una pareja que te controla todo el tiempo, no te permite relacionarse con amigos, hasta con tu familia, estas enfrentándote a uno de tus valores y necesidades esenciales o primarios, esta confrontación de la misma forma que las disputas que tenemos con otros nos dejan una sensación desagradable, escucha a tus corazonadas, esa voz que te dice que algo no está bien, tú sabes en el fondo cuando sientes que algo está violando tus principios o valores.

2.-Saber decir que no, es un ejercicio diario:

Puede que hoy te ofrecieron unos tamales y estas a dieta, además ni te gustan y por no batallar o hacer sentir mal a los demás terminas llevándotelos. Te ofrecieron entrar a una tanda. Te ofrecieron unos productos naturistas buenísimos que solo te iban a costar un porcentaje mínimo de lo que en realidad cuestan, no los quieres, no estás interesada/o en el producto y también terminas comprándolo. Esto no es bueno, porque seguramente después te has sentido mal, con culpas, hasta enojada contigo misma/o.

Son cosas insignificantes, lo sabemos, pequeñas cosas que, por así decirlo, ponen a prueba en nuestro carácter. ¿Qué te parece si hoy mismo empiezas a hacer lo que verdaderamente quieres? Dentro de unos límites y un equilibrio, es esencial que sepamos defender nuestras propias ideas, nuestro propio pensamiento y nuestro propio criterio. Por ejemplo, si hoy no te apetece quedar con esa amiga para ir de compras, dí simplemente la verdad. No tengas miedo de parecer egoísta o desinteresada, diciendo lo que sientes y piensas te mostrarás como una persona íntegra y sincera que vive en equilibrio consigo misma.

3. Concientízate de que tienes voz, voluntad y derechos

Debemos tener claro, si tenemos miedo a decir la palabra “no”, muchas veces acabaremos siendo el títere de terceras personas y dejaremos en manos de otros nuestro propio destino. ¿Sabes por ejemplo lo que ocurre cuando nos guardamos nuestras propias emociones? Nuestro cuerpo se enferma, aparecen las migrañas, los dolores musculares, nos bajan las defensas, nuestro sistema inmunológico se ve afectado, vienen muchas enfermedades gastrointestinales, se elevan los niveles de cortisol en sangre y enfermedades cardiovasculares. ¿Vale la pena el vivir de esta manera? En absoluto, tenlo claro y atrévete a decir “NO” a tiempo.

Pero eso sí, debe ser un no bien argumentado. “No quiero hacer esto porque me hace daño y atenta contra mis valores.” “No puedo permitir esta conducta que hace que me sienta mal y daña mi autoestima, porque pienso que estás siendo egoísta conmigo”. No se trata solo de alzar un “no” rotundo y seco, explica donde tienes tus límites y por qué es importante.

Si quienes están a tu alrededor conocen aquello que te define, que necesitas, deseas y que no puedes aceptar, estarás “marcando un territorio claro” y te respetarán más. Habrá ocasiones tal vez en las que no comprendan tus explicaciones por más claras que estas sean, que esto no detenga tu avance, no todas las personas entienden y aceptan que debes poner límites en la vida y que esto es sano. Recuerda que si te callas, bajas la cabeza y cedes, corres el riesgo de que cada día se aprovecharán más de ti. Recuerda, un “no” a tiempo hace milagros por tu salud. Por esa salud emocional que todos debemos aprender a desarrollar día a día. Te aseguro que  aunque algunas veces el comenzar no es es fácil, ¡tú lo mereces! La salud física y emocional se trabaja en cada momento y necesita de tu voluntad y tu determinación.

¡Gracias por leerme! Si te gusto compartelo, si tienes algún comentario todos son bienvenidos!

 

Publicado por lilianabeverido

Liliana Beverido nació de Texcoco Estado De México, ella es hija de padres mexicanos y llegó a los Estados Unidos en Julio del 2000. Liliana cursó la carrera de Licenciado Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Tomó su primera lección de ballet cuando tenía 4 años y después comenzó a bailar flamenco y ballet folklórico en el Instituto Potosino de Bellas Artes. A temprana edad, ella se enamoró de los ritmos afro-cubanos y la salsa cuando pasaba los veranos en casa de sus abuelos. Su abuelo Carlos Sola era un amante de la música y el baile. El es la influencia más grande en la pasión de Liliana y en su vida. Comenzó a bailar de una manera más profesional cuando ella llega a San Antonio, Texas en el 2008 y conoce a Lee Ríos dueño y director artístico de Semeneya Dance Company. Allí ella comienza sumergirse de lleno en la salsa y comienza a hacer presentaciones con Semeneya SDK Dance Team. En el 2009 ella conoce a su ahora esposo Jason Lozada y con él conoce un nuevo estilo de salsa, New Yorkon2. Liliana comienza a dominar este estilo y a dar clases junto con su ahora esposo. También formó parte de la compañía Jazzy Dance Company, bajo la dirección de Azucena Pérez y Carlos León con quien tomó clases e hizo varias presentaciones. En el 2014 formó parte del proyecto de Collective Essence “Reflections” bajo la dirección de Amanda Cardona y se presentó en el congreso de Salsa de Houston. En el 2011 Liliana tiene a su segundo hijo Gianluca y con toda la felicidad que trae el tener un regalo tan grande como es la llegada de un bebé, ella también sufre de depresión post-parto. Al verse en esta situación y con la lucha interna de tomar antidepresivos y ver alternativas naturales. Ella trata de buscar algo que la ayude a recuperarse a sí misma y encontrar algo que la hiciera feliz. Una vez más, Liliana piensa en el baile, la música, el ejercicio y es así como se enamora de Zumba y decide certificarse. Recibió su primera certificación como maestra de Zumba en Enero del 2012. Tambien se certifica en AquaZumba, Zumba Toning y Zumba Atomic en este mismo año. Desde entonces, Liliana se ha dedicado a dar clases de baile como Salsa, Bachata, y merengue en estudios como Uptown Dance Studio y Esquina Tango. Ella es una de las fundadoras de Austin AllStars, un grupo que promueve el baile dentro de nuestra comunidad. Ella es instructora de Zumba y AquaZumba en el 24 Hour Fitness y por su naturaleza de servicio, ella también ha apoyado a las siguientes organizaciones sin fines de lucro WeViva y American Diabetes Association desde el 2013. Esta maravillosa mujer también tiene una especial vocación para impulsar a las mujeres a sentirse bellas y a desarrollarse interior y exteriormente, por tal motivo, a mediados del 2014 junto con Tiu Ríos y Eva de la Rosa, iniciaron el ambicioso proyecto de Amhiga Hispana. Hoy Liliana es co-fundadora de esta hermosa organización y presta sus servicios como asesora de Amhiga Hispana y Tesorera. “Amhiga Hispana es un compromiso de 100% y tengo que balancear mi vida personal como mujer, como esposa, madre de dos hijos y maestra de baile con las actividades y proyectos de Amhiga Hispana, pero siento que vale la pena hacerlo porque se lo que es en carne propia llegar a un país extraño, enfrentarse a un nuevo idioma, dejar atrás familia, amigos, un hogar y comenzar de nuevo; se lo que es ser madre soltera, y las tribulaciones y satisfacciones que esto conlleva y también sé que hay momentos en la vida que se necesita a una amiga, una guía, un apoyo, una luz en el camino que te de palabras de aliento, que te ayude a aprender cosas nuevas o refuerce algo que ya sabías 'que como mujer eres maravillosa y no hay imposibles para alcanzar la plenitud y la felicidad.' No existen palabras que puedan expresar el agradecimiento tan grande que tengo para con mi cómplice mas grande, mi esposo Jason Lozada, quien cree en mis sueños y camina a mi lado en este sendero de la vida, a mis dos hijos, Carlo por darme sus opiniones y puntos de vista que me ayudan a crecer y mantener los pies sobre la tierra y cuida de su hermano pequeño, Luca, para que su madre pueda desarrollarse y así hacer posible el sueño de ayudar a tantas mujeres hispanas a lograr sus metas y ser plenas en este país de las oportunidades"

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7 comentarios

  1. Muchas gracias este es uno de los problemas que tengo yo, boy a empesar a practicarlo a diario para sentirme liberada y bien con migo misma y no sentirme mal al decir noooo.

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  2. Y lo peor de todo es que uno nunca dice NO pero a uno si se lo dicen y no pasa nada, el mundo no se acaba y uno busca la manera de resolverlo, entonces, porqué al revés si va a pasar? Tendremos que ir dejando de decir SI a todo poco a poco, como tu dices, un paso a la vez, especialmente los SI que nos limitan o nos hacen daño, gracias Lili 😘

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    1. Claro, es un proceso. Es reprogramarnos, cambiarnos el chip para poner nuestras necesidades, salud, y felicidad primero. Y no es que vayamos a empezar a decir no a todo, O tengamos que quitar de nosotros ese deseo de ayudar a los demás, no es así, sólo es darse cuenta de que es lo que no te gusta hacer, que te da esa mala corazonada, que traicionar los principios, hasta tu moral. Gracias Marce por tu comentario 🙂

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  3. Que buen ejemplo de cómo cosas tan sencillas pueden cambiarnos la vida, literalmente!!! A veces sólo nos preocupamos por servir a los demás, sin darnos cuenta que nos exprimen y nos dejan secas! Sin ganas de nada, vacías por dentro, pero al ponernos en primer lugar estamos haciendo lo mejor que podemos hacer por nosotras mismas, ser felices!!

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