¡Reconócete! ¡Celebra tus logros!

Después que ha pasado algún del fallecimiento de mi madre aún hay momentos en que comienzo como en cámara lenta a volver a vivir nuestras últimas conversaciones y vivencias. Y no importa que haya pasado por esas memorias varias veces ya, cada vez encuentro una nueva enseñanza, un nuevo mensaje y el verdadero sentido de sus palabras o de lo que viví los últimos días que pasé con ella. Yo creo que la enseñanza más grande de las muchas que ya he descifrado es la de saber darle valor y celebrar lo que he logrado en la vida por más pequeños o grandes que parezcan estos logros,  aceptar que “Yo”, sí “Yo” he superado lo que jamás pensé superar y llegado a donde jamás pensé llegar, pero siempre soñé. Cuando ella y yo tuvimos nuestra última conversación  después de cinco años de no vernos, de muchos perdones, ella me miró a los ojos y me dijo con una sonrisa, no hay nada que perdonar, no hay nada de qué arrepentirse, yo no hubiera podido ser más feliz por ti como lo he sido estos últimos años, he vivido contigo cada uno de tus logros, he bailado Salsa contigo en cada una de tus presentaciones y me has dado vida, el corazón se me llena de orgullo al saber que primero para ti esta el dar, que tienes ese corazón que se preocupa por concientizar, por cambiar esquemas, por ayudar a cambiar vidas y comenzar una organización de ayuda para las mujeres junto con otras mujeres igual que tu es prueba de que hice algo bien en la vida, que dejo en ti la semilla correcta, verás, yo siempre pensé que no hacía nada bien o que no hacía lo suficiente, viví sintiéndome inútil, que nunca hice un buen trabajo, hasta poca cosa, y al verte a ti y a tus hermanas hoy se que lo logré. ¡Que hice algo bien! Hoy, llena de felicidad veo el fruto de mi trabajo.

Me tomó de la mano y me dijo, hoy me puedo ir tranquila y feliz de saber que haz llegado donde siempre debiste estar, al lugar que perteneces, aún te queda mucho por conquistar, haz descubierto que tus capacidades no tienen límites. Eres una sobreviviente y una guerrera.

Tengo que confesar que con tantas emociones en ese momento no comprendía muy bien su mensaje. Y después pensaba. ¿A qué se refiere? ¿De qué habla si yo tengo una vida normal? No soy una celebridad, ni millonaria. Pensé, bueno, es que es mi madre y me quiere…

Cuando meses después comencé lentamente a hacer un recuento de mi vida para poder entender el mensaje, me di cuenta de lo que hablaba. Soy sobreviviente de abuso sexual y violación de muchos años en mi niñez y adolescencia, y de violencia doméstica cuando tuve mi expareja. Te parecerá un poco extraño que no me califique como víctima de estos hechos, y es que verás, hace muchos años decidí de manera consciente erradicar esta palabra de mi mente y de mi vida. Cuando pasas por estas experiencias es difícil tratar de comprender, reconocer, enfrentar, aceptar,  y decir sí, me pasó a mí, sí, yo lo viví, hablar de ello y ayudar a crear conciencia en otros, porque desgraciadamente esto pasa todos los días.  Hoy me da gusto decir, sí, me pasó a mí y lo superé, pensarás, claro, como si fuera así de fácil, lo sé, y no lo es, lleva años de introspección, de ayuda, de mucho perdón, de aceptación y aprendizaje, de lágrimas y alegrías, pero se puede. Aun tengo momentos de oscuridad más se como manejarlos y salir de ellos, gracias a esto hoy soy una superviviente.

Cuando me casé por primera vez hace mas de 17 anos decidí enamorada de la vida, mi pareja y mis ilusiones en mudarme a los Estados Unidos de Norte America, dejé mi familia, casa, amigos, todo, como muchos en busca de un futuro mejor y una mejor relación de pareja. El futuro económico iba más o menos pero el de pareja, bueno pues a los 2 años de llegar a este país me convertí en madre soltera  y por muchos años,  fuí el único sustento y apoyo de mi hijo, hubo momentos muy  difíciles, de muchas preguntas sin respuesta, de enfermedad, de hospitales, de soledad, pero de mucho aprendizaje y crecimiento, a pesar de todo esto sabía que había una fuerza motora que me hacía levantarme cada día con la frente en alto y el corazón al 100%. Algo que tengo que reconocer es que la vida siempre ha puesto ángeles guardianes disfrazados de amigas/os y con ellos a mi lado pude salir adelante.

Después de mi divorcio, en bancarrota y después de perderlo todo, bueno no todo, nos quedamos con nuestra ropa, dos camas, una tele y un sillón, y vivir algunos dias en mi carro con mi hijo, mis amigas me ayudaron a salir adelante, poco a poco y con esfuerzo todo empezó a mejorar, comencé uno de mis sueños más grandes que era bailar, decidí no escuchar a los que me decían que ya no era yo una jovencita, ¿que cómo? ¡si era yo mamá! ¡Si el bailar no es de mujeres decentes! Que ningún hombre me iba a tomar en serio. Decidí escuchar a mi corazón e inscribirme a una academia de baile y bailar la música que hacía a mi alma vibrar, la salsa. Comencé a tomar clases, a entrenar y después de un tiempo a hacer presentaciones, con ellos aprendí a dejar los miedos atrás, a conocer lo que puedes lograr con constancia y dedicación, a que te puedes caer una y otra vez pero te levantas y lo vuelves a intentar, a dejar ir, a saber que no puedo controlarlo todo, mi hijo de entonces 6 años, me acompañaba a mis prácticas y sin pensarlo en esos momentos le estaba enseñando a creer en sus sueños, a levantarse después de caer, a volver a intentarlo. A aprender que los errores son parte de la vida y de nuestro crecimiento como seres humanos. Ese día decidí darme el regalo del baile y de la música y con ese regalo llegaron muchos más, conocí a personas que se convirtieron en mi familia, que amaron a mi hijo tanto como yo y que siempre creyeron en mí , seguí bailando y hoy el baile forma parte de mi vida, me convertí en instructora de baile, directora de mi propio grupo y sigo haciendo presentaciones con grupos locales en congresos y festivales.

Después de tres años, bailando Salsa conocí al que sería el amor de mi vida, a mi apoyo más grande y a la persona que me ha ayudado a crecer y enfrentarme a mis demonios internos, pude ver por primera vez y sentir con claridad lo que de verdad es el amor, y no el romántico de cuento de hadas sino el del mundo real, el que no se rinde ante las adversidades, el que te hace ver lo mejor de ti aunque a ti te cueste verlo, el que te ayuda a limpiarte esas alas rotas y las reconstruye con amor y constancia y te dice ¡vuela! El mundo es tuyo! Vuela tan alto y tan lejos como puedas y quieras… El amor que te respeta, que te da libertad. Él tomó a mi hijo de la mano y desde ese día jamás lo ha soltado, con él he aprendido a ser mejor madre, a saber el valor del trabajo en equipo, a entender cosas de mi y de mi hijo que de otra manera nunca hubiera entendido.

 Después de un tiempo la vida me da otro gran regalo, la  llegada de mi hijo menor y con él mi vida cambia por completo, sufro de depresión post-parto y la única salida, según los doctores eran los antidepresivos, con este diagnóstico me enfrento a uno de los miedos más grandes en mi vida, ya que mi madre vivió en depresión por muchos años y fue presa de los antidepresivos hasta sus últimos días, con ella viví en carne propia lo que es vivir con una madre en depresión. Aprendí mucho a cerca de esta enfermedad. Después buscar alternativas que me sacaran de esa nube gris donde vivía encontré mi mejor medicina en el ejercicio, aprendí a comer saludable y lo combiné con lo que más amaba, bailar así que me convertí en instructora de Zumba®y me certifiqué en varias de sus especialidades. El ejercicio y la música me ayudaron a ver la vida de diferente manera y disiparon la nube gris. Comencé a trabajar como instructora con una organización sin fines de lucro y día a día veía a muchas mujeres que como yo, luchaban, bailaban, se reían y me contaban sus maravillosas historias, todas eran como la mujer maravilla, historias increíbles de mujeres guerreras, todas ellas dignas de un libro, al escucharlas en cada una ellas encontraba algo en común, ninguna veía ni valoraban sus logros, lo que habían superado en la vida, lo que las hacía únicas.

Años mas tarde, la vida pondría en mi camino a mujeres que compartirían mi sueño y mi visión en esta vida de ayudar y empoderar a otras mujeres y formamos una organización sin fines de lucro de la cual soy  co-fundadora y me encargo de su difusión, todas estas mujeres trabajan de noche y de día por sus familias y por esta noble causa, una vez más en las actividades de nuestra organización me vuelvo a encontrar con más mujeres maravillas, que como super héroes hacen hasta lo imposible por proveer, estudian, madres solteras, trabajan dos trabajos, tienen maestrías, doctorados, son empresarias, asesoras, en fin tantas maravillas, pero igual con algo en común, y saben que es este algo en común, la enseñanza que me deja mi madre, el que no le damos valor a lo que hacemos, a lo que hemos logrado, a lo que hemos superado y nos ha hecho llegar a donde estamos. Todas/os somos sobrevivientes y con lo aprendido y superado llegamos a ser SUPERVIVIENTES, ¡somos guerreras/os! Todos hemos superado y logrado mucho en nuestra vida…¿tú lo reconoces? ¿sabes de lo que te estoy hablando? ¿lo valoras?

Amarte-a-ti-misma

En este mundo que va tan deprisa y que a veces nos exige casi ser perfectos y siempre felices, que nos pone fotos y videos por todos lados de super mamás con cuerpazos y 4 hijos, de mamás que son empresarias, que viajan, que trabajan, que tienen doctorados, hablan 5 lenguas etc, matrimonios o relaciones “perfectas”, hijos “perfectos”, parece que lo que hacemos, hemos hecho, o superado no es nada. Nos sentimos sin sentido. Cuando te platico algunos anécdotas de mi vida no es para alardear, o como dicen en mi tierra echarme mis guayabazos, o para que digas ¡WOW! o ¡pobre! o tal vez digas bueno ¿Y?,  no, es por que espero que en algunos de estos anécdotas te detengas un poco y digas, yo he pasado por lo mismo, yo me he sentido igual, soy  superviviente, un/a guerrera/o, pero sobre todo que valores donde estás ahora y sepas que estás en el lugar adecuado, en donde debes estar, por que al final del día, mañana si te lo propones puedes estar en un lugar mejor. ¡Por que ya lo haz hecho! ¡El día de hoy reconócete! ¡El día de hoy date el valor que mereces! ¡El dia de hoy celebra tu existencia! Mírate al espejo y di a esa persona que ves reflejada cuán orgullosa estás de que pasaste un examen, de que te salió ese platillo que tanto querías, de que te ascendieron en el trabajo, de que dejaste una relación tóxica, de que tuviste el valor por ti y por tus hijos de dejar una relación de abuso, porque venciste al cáncer, por que eres madre o padre soltero/a, por que tu hijo/a dió con tu ayuda sus primeros pasos, por que aprendió a escribir, porque entró a la Universidad, por que ¡HOY decidiste ante todo y todos luchar por ti!

En fin, ¡por todo lo que haz logrado! Hoy tanto tú como yo hemos ganado y vencido batallas y por eso ¡te felicito! Ahora te invito a abrazarte, a reconocerte, y ¡a valorarte! No esperes, como la historia de mi madre, hasta tus últimos días para darte cuenta de cuan valiosa/o has sido. De los logros tan maravillosos que has tenido en tu vida. ¡Celebra tus pequeñas victorias! ¡Todas cuentan y cada una de ellas te hace única/o!

¡Gracias por leerme! Si te gusto compartelo, si tienes algún comentario todos son bienvenidos!

2 comentarios en “¡Reconócete! ¡Celebra tus logros!

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