Gracias, hoy sé que no eres lo que yo merezco.

Exponer mi sentir en esta ocasión, no me resulta nada fácil y sencillo como en otras ocasiones. Llegar hasta el punto de decir ¡ya no más! Y darme cuenta de la realidad, de que el amor por más que se quiere no siempre es suficiente. Tal vez, porque crecí con  la idea de que como dice aquella frase ¨el amor todo lo puede, todo lo espera y todo lo soporta¨, pero en nuestro caso hubo tantos fallos que el amor se fue debilitando y sin darnos cuenta, un día se nos escapó de las manos.

Nuestro amor ya no soportó, aun cuando tenía en mente aquella creencia de que el amor es más fuerte que cualquier circunstancia, al menos para nosotros no fue suficiente. No fue suficiente todo lo que te entregué. Ni siquiera los latidos de mi corazón a mil por hora si tú estabas cerca de mí, aquellos suspiros tan pronunciados cuando tus brazos me rodeaban, o aquellos nervios de gracia si tus manos me tocaban. Mucho menos lo fue incluirte en mis planes y mis proyectos, el que estuvieses a diario en mis sueños, ni idealizar una vida a tu lado, no lo fue.

Y aún consciente de que poco a poco y día a día nos íbamos desgastando, continué anhelandote a mi lado. Seguí con todas aquellas actividades que realizamos juntos, que en mi mente nos hacian uno. Despertar y que fueras lo primero que yo viera. Salir de paseo tomada de tu mano. Enviarte o darte un beso antes de apagar la luz y recordarte a cada instante lo mucho que te amo. Sabía que echaría de menos incluso las peleas (aunque suene un poco tonto), porque contigo lo mejor de pelear eran aquellas reconciliaciones tan intensas. Ahora comprendo que eso no era precisamente amor, ni saludable. Pero luego en aquella perseverancia mía por continuar a tu lado, venía el recuerdo de los días malos. De aquellos besos fríos que últimamente nos dábamos. Del vacío de tu mirada, de las conversaciones vacías, de un hola como estás cuando realmente no nos interesaba saber como estaba el uno o el otro, de tu mano que ya no me tomaba o de tu desinterés, que era más notorio al pasar cada mes. De las peleas y humillaciones, de las borracheras, de la infidelidad, del chantaje con el dinero, con la estabilidad, del miedo y al final de los golpes.

Comenzaron a inquietarme aquellas preguntas de las cuales yo sabía perfectamente la respuesta, pero sabía que salidas de tu boca dolerían aún más. Sin embargo, no dejaban de torturarme. Y es que ya no podía entender o tal vez aceptar hacia dónde nos dirigíamos. Si aún continuabas visualizando un futuro conmigo, y si lo que sentías por mí, continuaba siendo¨verdadero amor¨. Pero la cobardía me invadía, porque sabía perfectamente que al saber las respuestas no me quedaría más opción, debía alejarme de tu lado, sin importar más lo que sintiera o no mi corazón.

Sé que no hay relación que no tenga sus momentos buenos y malos, pero en la nuestra abundaban los segundos. Un día por fin después de tanta reflexión, llegué a la conclusión que definitivamente lo que tuvimos no pudo ser del todo amor. Y es que el amor real es recíproco, no abusa, no lastima, no denigra, nunca es egoísta, no quita, al contrario, construye, apoya, esta dispuesto a trabajar juntos, siempre da y no pide nada a cambio. Simplemente se entrega, incluso consciente de que pueden causarle daño.

Pasó un largo tiempo, el cual lo dediqué a mi. Tiempo que compartí con mi soledad a pesar de estar acompañada, el cuál me ayudó a crecer y a madurar. Tiempo en el que pude conocerme más y me sirvió para valorarme, para saber lo que soy capaz de dar y como tal, lo que merezco. Sobre todo cuando pensé que ya no era solo yo, que había una personita que dependía de mí, de mis acciones, de mis decisiones. Este proceso me ayudó bastante para lograrlo. Para sanar mis heridas y reconstruirme del pasado.

¡No fue fácil, pero lo logré! No fue fácil y confieso que toqué fondo. Llegué a sentirme perdida, desesperada, aterrada por el futuro, aún te anhelaba e inconscientemente esperaba que me buscaras, que cambiaras, aun a pesar de ser yo quien tomó aquella decisión. Aquella decisión de poner fin al infierno que nos habíamos creado para los dos. Pero sentía miedo, terror de no volverte a ver, de que comenzar sola, de mi futuro y el de mi hijo, esto no estaba en mis planes de vida, yo se supone debía tener una familia feliz.

Fue una lucha entre mi razón y el corazón, pero afortunadamente, en esta situación salió victoriosa la razón. El proceso fue muy duro y largo. Me tomó mucho tiempo ponerme de pie y sentir que estaba bien. Pero aquella fuerza de voluntad desgastada recobró vida y entonces decidí pensar en mí y en mi bienestar, en nadie más. Me juzgaron, me llamaste¨egoísta¨ por pensar en mí, y la verdad es que ya había pensado lo suficiente en ti y¿para qué?  Si solo terminaste rompiéndome una y otra vez. Me llamaste infiel, por que no pudiste ver las razones y aceptar tus errores, tus abusos. Me llamaste “mala madre” por querer apartar a nuestro hijo de ti, sin aceptar que padre eres desde el dia que ellos nacen y era tu responsabilidad el tener una relación con el, pero sabes ya era tiempo de hacerlo. El amor propio tenía que ganar esta vez, y así fue. Me puse una vez más de pie y continué.

Hoy puedo darme cuenta que el egoísta siempre fuiste tú y no yo. Yo pensaba en ambos, inclusive llegué a entregarte a ti lo que no entregaba ni a mí misma. Por eso es que pienso que en realidad esto no fue amor de verdad y es que ¿cómo puedo suponer que te amé si no me amaba ni a mí misma? No lo hacía porque entonces no hubiese permitido que me hirieras tanto, no me hubiese aferrado a continuar a tu lado, no a pesar de todo el daño.

Y después de creerlo imposible lo hice posible y me puse de pie. Llegué a ser lo suficientemente fuerte, me armé de valor, de coraje y decidí renunciar a ti y a mis sueños contigo. ¡Decidí luchar por mi! Ya no me importó estar en soledad, confieso incluso que se volvió la mejor consejera y compañera. Llegué a disfrutarla como nunca imaginé. Me liberé finalmente de tus cadenas, o tal vez las cadenas que yo insistía en cargar y me sentí libre como hace mucho no me sentía ni lo era. Y sabes, por más absurdo que parezca tengo tanto que agradecerte, si, ¡te agradezco lo vivido, lo compartido! Y ¿sabes por qué? Porque eso me enseñó a amarme y a descubrirme. Que soy mucho más de lo que me repetían constantemente que yo era. Descubrí que era yo bonita, fuerte, capaz y por primera vez me sentía asi. Sé que siempre debí saber mi valor, pero te agradezco, porque tú me impulsaste a ser mucho mejor.

Espero que la vida te haya tratado bien, seas feliz y hayas encontrado el amor que tanto anhelabas, tal vez me leas, tal vez no. Te quise y sinceramente no me arrepiento, no a pesar de las heridas que quererte me causó, porque con ello descubrí la mujer que llevo dentro, la mujer que se entrega de lleno y que no escatima nada de sí, la mujer que como el ave fénix es capaz de resurgir de las cenizas. La mujer que pudo ser madre y padre a la vez de un maravilloso joven que tiene una vida exitosa,feliz y completa. Gracias por ser mi maestro, por ser el canal para que yo resurgiera, gracias por que el día que abrí los ojos y el corazón hacia mi, me di cuenta que merecía algo mejor. Y cuando dejé de amarte comencé a amarme, por fin acepté y con toda conciencia pude decir, gracias ¡no eres lo que yo merezco!

Muchas gracias por leerme. Si te gusta comparte, ¡házmelo saber! Todos los comentarios son bienvenidos.

9 comentarios en “Gracias, hoy sé que no eres lo que yo merezco.

  1. Tauro_2813

    Senti un nudo en la garganta conforme lo leia apretaba mas dolia mas senti estar leyendo lo q estaba pasando siento alegria por usted yx su valentia Dios quiera me de esa fuerza d salir adelante es duro pero no imposible gracias x compartir

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  2. Isabel carrillo

    La historia se repite una y mil veces
    Yo no estoy tan recuperada como tu
    Pero en el proceso estoy,nunca imagine tuvieras una historia tan parecida
    Pero no hay quejas este dia hay victorias algun dia cuando lo halla superado tambien lo compartire con todas ess mujeres que estan en la oscuridad ,yo hoy camino con la V de victoriosa,me falata camino por recorrer pero segura estoy de que la felicidad me esta esperado y no la veo muy lejos.gracias por compartir 😍

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    1. Gracias mi querida Isabel a ti tambien por compartir tu experiencia. Claro que se puede, lo mas dificil es el primer paso, el que mas se piensa, cuando lo das aun quedan cosas por hacer pero en esta vida no hay imposibles ni mujer que no sea fuerte. Suerte en todo lo que emprendas, la mereces.

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