Una de las partes más difíciles de nuestra vida es el mirar atrás, el volver a tocar temas o vivencias que creíamos olvidados o que decidimos por salud mental y emocional olvidar. Cuando eres una guerrera o un guerrero y has vivido toda tu vida en lucha constante aveces no te das cuenta de lo que haz perdido en el camino, de lo que haz necesitado “enterrar” para poder sobrevivir y llegar a superviviente.

Siempre pensando en cómo superar, cómo llegar más allá, cómo resolver, cómo salir adelante, cómo proteger, cuando protegerte es lo único que te queda o tal vez a quienes amas, sin mirar lo que está a allí, dentro de ti,  pidiendo a gritos salir, pidiendo a gritos sanar, en mi caso es esa niña que perdí o tal ves nunca tuvo la oportunidad de vivir en plenitud su niñez, su inocencia arrebatada por tantos años, su momento de juego, de sueños, de ser cuidada, de perderse en la inmensidad de la creatividad y perder el miedo a todo, el creer que todo es posible…Ella sigue ahí, aún la escucho, me guía, me habla, me sonríe, me pide disfrutar de la vida, arriesgarme a lo desconocido, pero aún me descubro protegiéndola, tratando de asegurarme que estoy en lugares, situaciones y con personas buenas o que no representan peligro.

No es fácil mostrar nuestro lado vulnerable, nuestro lado de dolor, mostrar nuestras heridas o cicatrices, nuestras medallas de guerra, sin embargo hoy se que es necesario para poder crecer y evolucionar, el mirar hacia adentro, echarse un clavado dentro de nosotros mismos y tal vez, poco a poco, con amor, bondad, paciencia y compasión desenterrar poco a poco, limpiar, tal vez perdonar, llorar, aceptar y sanar, es bueno buscar ayuda, es bueno el pedir ayuda, el entender que no tenemos y tampoco “debemos” tener siempre todo el control, aceptar que necesitamos de los demás, que necesitamos aprender a confiar, a salir de nuestra zona de confort, es bueno como dice esta frase mostrar nuestras cicatrices para que otros sepan que es posible sanar…¿Y tu? tienes  la valentía y la fortaleza para mostrar tus cicatrices.

Gracias por tomarte el tiempo de leerme. Si te gusta, compártelo, si te identificas o tienes alguna opinión, comenta, me encanta la retroalimentación. Un abrazo hasta donde quiera que te encuentres.

Publicado por lilianabeverido

Liliana Beverido nació de Texcoco Estado De México, ella es hija de padres mexicanos y llegó a los Estados Unidos en Julio del 2000. Liliana cursó la carrera de Licenciado Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Tomó su primera lección de ballet cuando tenía 4 años y después comenzó a bailar flamenco y ballet folklórico en el Instituto Potosino de Bellas Artes. A temprana edad, ella se enamoró de los ritmos afro-cubanos y la salsa cuando pasaba los veranos en casa de sus abuelos. Su abuelo Carlos Sola era un amante de la música y el baile. El es la influencia más grande en la pasión de Liliana y en su vida. Comenzó a bailar de una manera más profesional cuando ella llega a San Antonio, Texas en el 2008 y conoce a Lee Ríos dueño y director artístico de Semeneya Dance Company. Allí ella comienza sumergirse de lleno en la salsa y comienza a hacer presentaciones con Semeneya SDK Dance Team. En el 2009 ella conoce a su ahora esposo Jason Lozada y con él conoce un nuevo estilo de salsa, New Yorkon2. Liliana comienza a dominar este estilo y a dar clases junto con su ahora esposo. También formó parte de la compañía Jazzy Dance Company, bajo la dirección de Azucena Pérez y Carlos León con quien tomó clases e hizo varias presentaciones. En el 2014 formó parte del proyecto de Collective Essence “Reflections” bajo la dirección de Amanda Cardona y se presentó en el congreso de Salsa de Houston. En el 2011 Liliana tiene a su segundo hijo Gianluca y con toda la felicidad que trae el tener un regalo tan grande como es la llegada de un bebé, ella también sufre de depresión post-parto. Al verse en esta situación y con la lucha interna de tomar antidepresivos y ver alternativas naturales. Ella trata de buscar algo que la ayude a recuperarse a sí misma y encontrar algo que la hiciera feliz. Una vez más, Liliana piensa en el baile, la música, el ejercicio y es así como se enamora de Zumba y decide certificarse. Recibió su primera certificación como maestra de Zumba en Enero del 2012. Tambien se certifica en AquaZumba, Zumba Toning y Zumba Atomic en este mismo año. Desde entonces, Liliana se ha dedicado a dar clases de baile como Salsa, Bachata, y merengue en estudios como Uptown Dance Studio y Esquina Tango. Ella es una de las fundadoras de Austin AllStars, un grupo que promueve el baile dentro de nuestra comunidad. Ella es instructora de Zumba y AquaZumba en el 24 Hour Fitness y por su naturaleza de servicio, ella también ha apoyado a las siguientes organizaciones sin fines de lucro WeViva y American Diabetes Association desde el 2013. Esta maravillosa mujer también tiene una especial vocación para impulsar a las mujeres a sentirse bellas y a desarrollarse interior y exteriormente, por tal motivo, a mediados del 2014 junto con Tiu Ríos y Eva de la Rosa, iniciaron el ambicioso proyecto de Amhiga Hispana. Hoy Liliana es co-fundadora de esta hermosa organización y presta sus servicios como asesora de Amhiga Hispana y Tesorera. “Amhiga Hispana es un compromiso de 100% y tengo que balancear mi vida personal como mujer, como esposa, madre de dos hijos y maestra de baile con las actividades y proyectos de Amhiga Hispana, pero siento que vale la pena hacerlo porque se lo que es en carne propia llegar a un país extraño, enfrentarse a un nuevo idioma, dejar atrás familia, amigos, un hogar y comenzar de nuevo; se lo que es ser madre soltera, y las tribulaciones y satisfacciones que esto conlleva y también sé que hay momentos en la vida que se necesita a una amiga, una guía, un apoyo, una luz en el camino que te de palabras de aliento, que te ayude a aprender cosas nuevas o refuerce algo que ya sabías 'que como mujer eres maravillosa y no hay imposibles para alcanzar la plenitud y la felicidad.' No existen palabras que puedan expresar el agradecimiento tan grande que tengo para con mi cómplice mas grande, mi esposo Jason Lozada, quien cree en mis sueños y camina a mi lado en este sendero de la vida, a mis dos hijos, Carlo por darme sus opiniones y puntos de vista que me ayudan a crecer y mantener los pies sobre la tierra y cuida de su hermano pequeño, Luca, para que su madre pueda desarrollarse y así hacer posible el sueño de ayudar a tantas mujeres hispanas a lograr sus metas y ser plenas en este país de las oportunidades"

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