¿Te atreves a defender aquello que necesitas o te tachas de egoísta?

Y tú, ¿te atreves a defender aquello que quieres y necesitas o te consideras egoísta por ello? Aún que esto no sea fácil de comprender por quienes nos rodean, cuidarte y cuidar lo que necesitas no es un acto de egoísmo. Las personas suelen juzgar con mucha frecuencia las acciones de otras personas y esto lo hacen sin tomar en cuenta o si quiera pensar un poco en las necesidades de la otra persona, en sus emociones, sus necesidades, su bienestar y su tranquilidad.

Nadie más que tú puede cuidarte y procurar tu bien estar por que nadie sabe tanto lo que realmente necesitas y sientes como tu misma.

Ámate:

Las personas nos culpamos constanemente por que somos muy rígidas con nosotras mismas y no nos amamos lo suficiente. Comprende que no eres perfecta/o y que en la vida tendrás tantos temores e indecisiones como los tiene un niño pequeño. Date el permiso de aceptar tu vulnerabilidad, de quererte incondicionalmente aún con tus errores. Todo es parte de ti, si los rechazas o los juzgas de más estarás rechazandote a ti misma y el círculo vicioso de la culpa, el remordimiento y el rencor hacia uno mismo crece o se mantiene evitándonos recibir amor de los demás, por que si no te amas, no podrás identificar el amor incondicional cuando lo tienes enfrente.

amate y salvate

Pide ayuda:

Cuando tenemos un problema aveces nos vamos en esta espiral que nunca termina tratando de buscar una solución y si ya tienes muchos días pensando en lo mismo, mucho peor, sólo le darás vueltas a lo mismo y te llenarás de frustración. Pide ayuda a alguien en quien tú cofíes. Normalmente las personasque están afuera del problema pueden ver soluciones que se encuentran lejos de nuestra persepción y ayudarnos a reconsiderar, ver las cosas de diferente manera y encontrar una solución.

Expresa tus sentimientos:

Cuando demostramos de manera asertiva lo que sentimos, logramos tener una vida más plena y feliz ya que podemos “dejar ir” los problemas con mayor facilidad. Intenta expresar lo que sientes desde tu “Yo” tomando en cuenta tu entorno pero al mismo tiempo sin perder de vista la importancia de tus emociones y sentimientos. No te dediques a culpar a otros por lo que sientes, no te enganches, reconoce  tu emoción, donde estas tú en esta situación y toma responsabilidad por lo que está en tus manos. El hablar de nuestras emociones y sentimientos es muy liberador, además de que nos ayuda a reconocer en donde estamos emocionalmente y podemos darnos más cuidado si así lo necesitamos

 

Disfruta cada momento:

El ritmo de vida y las situaciones que enfrentamos continuamente hacen que nuestro cuerpo este en un sitio y nuestra mente en otro. Somos “expertas” en estar y no estar. Por lo que ni resolvemos el problema, tomamos por completo la experiencia que estamos viviendo, ni disfrutamos de los momentos placenteros y experiencias únicas que nos regala la vida.

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Toma riesgos:

Una de las causas más comunes por las cuales las personas se arrepienten de no haber tomado alguna oportunidad en el momento en el que esta se les presentó.El problema está en que las oportinidades casi siempre se presentan como riesgos, o nosotros las percibimos como tal y tenemos esta tendencia  a mantenernos “muy agusto” en nuestra zona de confort y todo lo que está fuera de ella nos asusta. Aclaro aquí que no es que vayas por la vida cometiendo errores y aventandote al vacío solo por que si y por que quieres vivir emociones fuertes y aprender. Sino de evaluar los pros y los contras de esta oportunidad que se te presenta, ver si tienes lo que necesitas, si tal vez necesites prepararte más o si con lo que tienes y eres ahora ya estás lista para tomar el desafío. La mayoría de las veces cuando las personas estan en el ocaso de su vida de lo único que se arrepienten es de todo aquello que no se atrevieron a hacer por miedo al riesgo.  No hay  nada peor que preguntarse ¿qué habría pasado si lo hubiera hecho?

Aprende a dejar ir:

Cuando estamos comprometidos emocionalmente con una persona o situación no es sencillo dejarla, muchas veces estas situaciones o personas representan mucho de nuestro pasado y de quienes somos en este momento y las llevamos hasta como trofeo, pero esto no es lo más sano ya que también vienen cargadas de emociones que ya no te sirven. Te sirvieron en un momento pero ya no, evolucionas y cambias constantemente, lo que un día te sirvió para salir adelante y superar algo, tal vez ya no te sirva el día de hoy. Es como el software de una computadora, necesitas hacer actualizaciones constantes para que pueda funcionar de manera eficaz y productiva. Esto no es sencillo pero lo que traemos cargando no nos permite avanzar, nos frena y hasta nos paraliza. Recuerda que el dejar ir no es olvidar, sino recordar sin rencor y arrepentimiento. Significa que la cida sigue su curso y que el pasado no es mas que un maestro para que nosotros lleguemos a tener la experiencia y la sabuduría de hoy.

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Gracias por tomarte el tiempo de leerme, si te gusta comparte. Te mando un abrazo hasta donde quiera que estés.

 

 

 

Muestro mis cicatrices para que otros sepan que pueden sanar.

Una de las partes más difíciles de nuestra vida es el mirar atrás, el volver a tocar temas o vivencias que creíamos olvidados o que decidimos por salud mental y emocional olvidar. Cuando eres una guerrera o un guerrero y has vivido toda tu vida en lucha constante aveces no te das cuenta de lo que haz perdido en el camino, de lo que haz necesitado “enterrar” para poder sobrevivir y llegar a superviviente.

Siempre pensando en cómo superar, cómo llegar más allá, cómo resolver, cómo salir adelante, cómo proteger, cuando protegerte es lo único que te queda o tal vez a quienes amas, sin mirar lo que está a allí, dentro de ti,  pidiendo a gritos salir, pidiendo a gritos sanar, en mi caso es esa niña que perdí o tal ves nunca tuvo la oportunidad de vivir en plenitud su niñez, su inocencia arrebatada por tantos años, su momento de juego, de sueños, de ser cuidada, de perderse en la inmensidad de la creatividad y perder el miedo a todo, el creer que todo es posible…Ella sigue ahí, aún la escucho, me guía, me habla, me sonríe, me pide disfrutar de la vida, arriesgarme a lo desconocido, pero aún me descubro protegiéndola, tratando de asegurarme que estoy en lugares, situaciones y con personas buenas o que no representan peligro.

No es fácil mostrar nuestro lado vulnerable, nuestro lado de dolor, mostrar nuestras heridas o cicatrices, nuestras medallas de guerra, sin embargo hoy se que es necesario para poder crecer y evolucionar, el mirar hacia adentro, echarse un clavado dentro de nosotros mismos y tal vez, poco a poco, con amor, bondad, paciencia y compasión desenterrar poco a poco, limpiar, tal vez perdonar, llorar, aceptar y sanar, es bueno buscar ayuda, es bueno el pedir ayuda, el entender que no tenemos y tampoco “debemos” tener siempre todo el control, aceptar que necesitamos de los demás, que necesitamos aprender a confiar, a salir de nuestra zona de confort, es bueno como dice esta frase mostrar nuestras cicatrices para que otros sepan que es posible sanar…¿Y tu? tienes  la valentía y la fortaleza para mostrar tus cicatrices.

Gracias por tomarte el tiempo de leerme. Si te gusta, compártelo, si te identificas o tienes alguna opinión, comenta, me encanta la retroalimentación. Un abrazo hasta donde quiera que te encuentres.

Antes de decir “te quiero” digo “me quiero”.

happybirthDayUna de las cosas mas maravillosas de la vida es amar, dar, compartir, ayudar e impulsar a los demás. La sociedad, nuestros padres, familia o las instituciones muchas veces nos enseñan a que lo MAS IMPORTANTE es darnos a los demás, servir a otros, a que la voz de otros sean más importantes que nuestra propia voz, hasta llegar al punto de dejar de escuchar nuestra voz como si esta no existiera, a ser complaciente para mantener la armonía, a evitar las confrontaciones por que eso no es muy “nice” y NADIE quiere a las personas que son muy directas o que dicen lo que quieren, por que van a parecer EXIGENTES, QUEJUMBROSAS y que NADA LES PARECE, a querer y aceptar a todo mundo, y pocas veces nos enseñan que la persona más importante es uno mismo, que es más importante el DARME lo que necesito, que mi voz es la más importante y la que necesito escuchar todo el tiempo, que no necesito complacer a nadie para mantener la armonía, por que la armonía de una relación, casa, trabajo, amistades es responsabilidad de TODOS lo que están en ella, que puedo y necesito decir las cosa claras y como son sin miedo a las represalias, la crítica o la burla,  por que mi opinión y lo que siento también es valiosa y cuenta…sobre todo no nos enseñan lo más importante el AMARTE a ti antes que todo y que todos.
Muchas veces tratamos de llenar las necesidades o exigencias de otros aún a costa de tus valores, tus sentimientos o tus principios. Ponemos desde muy temprana edad a otros en primera persona, cuando la primera persona necesitas ser tú. Creemos la idea de que en las relaciones el amor todo lo puede y todo lo soporta, poniendo en riesgo muchas veces nuestra salud emocional, mental y hasta física. Cuándo en realidad la relación más importante es contigo mismo, cuando la idea de que el amor todo lo puede y todo lo soporta también aplica al la relación más importante, contigo misma, y al amor más grande y verdadero, el AMOR POR TI. Se que esto tal vez vaya hasta en contra de tus creencias, pero necesitamos ser un poco “EGOISTAS”, y es un egoismo que no es malo, por el contrario es un egoismo bueno, necesitamos ver ¿qué es lo que nos hace feliz? ¿cuáles son nuestras necesidades? y si estan siendo cubiertas. ¿Te sientes valorada/o?. Nadie tiene el derecho de tomar el timón de tu barco, ese te pertenece a ti. Tu puedes tomar control de tu vida, cuidarte, el auto cuidado es de vital importancia, por que antes que ver por nadie, ves por ti. Antes de cubrir las necesidades de otros, cubres las tuyas, antes de buscar el crecimiento y desarrollo de otros, buscas y te esfuerzas por alcanzar el tuyo. Nos han educado a vivir  con un “al último yo”. Si eres mamá te identificarás con esto, nuestras comidas casi siempre estan frías, las abuelas casi nunca comian con la familia, comían hasta el último o aveces ni comían, todo por servir a todos primero y que todos estuvieran bien, nos educaron y pusieron el chip de que el sacrificio por el otro nos hace BUENOS o MEJORES, y esto no es así. Y claro que amar a otros es bueno, por supuesto que si,  es hermoso y también nos llena. La empatía, el apoyo, la compasión, el compañerismo, son de las mejores virtudes que se pueden tener. Pero ojo, no puedes dar agua a los demás de un vaso vacío, primero debes llenaro, debes llenar tú vaso, llenarlo de tí, de lo bueno, lo que te hace feliz, lo que te ayuda a crecer, a valorarte, llenarlo de amor, para después una vez estando completamente lleno, poder compartir.

Siempre andamos con la idea de buscar el amor de nuestra vida, el amor incondicional, ese de película, el que daría la vida por nosotros y pocas veces nos ponemos a pensar que no podemos buscar amor y encontrarlo cuando no sabemos nisiquiera lo que significa ser amados y lo que buscamos, cuando buscamos el amor por fuera en vez de buscarlo dentro, por que cuando nos amamos de verdad y plenamente buscamos quien complemente este amor. No podemos encontrar el amor en otros cuando no lo hemos encontrado en nosotros mismos.

quierete


El amor de tu vida, incondicional y verdadero necesita ser a TU persona, desde dentro de ti hacia afuera, donde tus necesidades estan cubiertas, donde le dan valor a tu presencia y ese valor solo lo puedes dar TU. 

Hoy te invito a que antes de decir “te quiero”, grites a los 4 vientos “ME QUIERO” “ME HONRO” y “ME RESPETO”.
Viniste a triunfar y a ser feliz. ¡No te distraigas!

#lilianabeverido #yoprimero #amorpropio#yomehonro #meamo #merespeto

“Ni muy tarde, ni muy pronto. Estás en el tiempo perfecto”.

tiempo perdecto¿Alguna vez te ha pasado que sientes que ya es muy tarde para comenzar algo nuevo, para iniciar un proyecto, algo que siempre te ha apasionado, algún cambio o que tal vez no tienes lo que necesitas para comenzarlo y es muy pronto?
Creo que esto nos pasa de alguna manera a todos, yo siempre sentía que estaba tarde en la vida, tarde para encontrar al amor de mi vida, tarde para hacer aquello que más me gustaba, etc. Cuando estaba en medio de un episodio de depresión en mi vida, comencé a buscar algo que siempre me había apasionado, querer entrenar y bailar Salsa, me decían que la mayoría comenzaban a muy temprana edad, a los 18 años y hasta más chicos y a los 30 años ya estabas como muy tarde, yo ya estaba en esa categoria del “muy tarde”,  tengo que confesar que lo pensé mucho, sentía que ya se me había “pasado el tren” y que solo iba a hacer el ridículo, ya saben puros pensamientos negativos para confirmarme que no estaba tomando una buena decisión, y todo basado en lo que siempre nos detiene y nos mantiene alejados o alejadas de nuestros sueños, los miedos.

Hoy agradezco que no escuché esa voz y me lanzé al mundo del baile con ojos cerrados y llena de ganas. Fué de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, el baile me ayudó a conquistar retos, me sirvió de distracción mental. a saber mi potencial, a tener confianza en mi misma, a caer dos, tres, cinco veces y volverme a levantar para intentarlo, a que todo lo puedo si lo intento. A no perder la fé, y esto lo apliqué a todo lo demás en mi vida. Aprendí a ser un poco mas resiliente. Mi hijo que entonces tenía 6 años vió todo esto y sin quererlo aprendió conmigo. Después pensaba que ya estaba tarde para comenzar una familia o encontrar al amor de mi vida, divorciada, mamá soltera y con muchos retos comencé a trabajar en mi, a crecer, a desarrollarme y la vida me demostró como no estaba tarde, estaba en el momento perfecto para poder sentirme completa y buscar un complemento, no quién me resolviera la existencia. Y así un día llegó a mi vida, cuando yo estaba lista. De igual manera veía a tantas de mis amigas, personas que admiraba o conocidas desarrollándose en lo que les apasionaba, exitosas, en la cúspide de sus carreras y yo me sentía una vez más TARDE, como que ya se me había pasado esta oportunidad y había hecho tanto en la vida que no sabía que era lo que más me apasionaba, me sentía sin sentido, sentí que había desperdiciado mi vida, sin entender que todo lo vivido hasta este momento me estaba preparando para lo que hago hoy…Cuando comencé a dirigir la organización sin fines de lucro que empodera a la mujer , de la cual soy co-fundadora, dudé mucho, me daba miedo equivocarme, pensaba, como YO voy a guiar a mas de 750 mujeres, yo tan imperfecta, con una vida tan imperfecta, con tantos retos… Un día escuché a alguien hablar de un pasaje de la biblia, cuando Dios le habla a Moisés para informarle que él será quien sacará a Israel de Egipto, Moisés no dijo: “gracias.. yo lo había estado esperando..” El buscó escusas y le dijo, pero “Señor yo no puedo…soy lento para hablar o tartamudo”. Así me sentía yo, como Moisés, tartamuda,  imperfecta, fue entonces que me dí cuenta que mis errores, adversidades, obstáculos en la vida y retos me estaban preparando para poder conectar con otras mujeres, para usar esto como combustible y ayudarlas a volar, a conectar con otras personas y me di cuenta que estaba en MI TIEMPO PERFECTO.

Sabes, dicen que la lección llega cuando el estudiante esta listo, y yo sé que es así, hoy no cuestiono si ya es muy tarde o muy pronto, hoy sé que todo llega a nuestra vida en el momento perfecto. Llega cuando estamos listos.Así que no desesperes, no es muy tarde, no es muy pronto, prepárate, actúa, hoy puede ser el momento perfecto para ti.

Viniste a triunfar y a ser feliz. ¡No te distraigas!
#lunesdemotivación #mujerexitosa #lilianabeverido #vidadéxito #exitoso#yopuedo #yoquiero #yosoycapaz #mimomentoeshoy

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Gracias, hoy sé que no eres lo que yo merezco.

Exponer mi sentir en esta ocasión, no me resulta nada fácil y sencillo como en otras ocasiones. Llegar hasta el punto de decir ¡ya no más! Y darme cuenta de la realidad, de que el amor por más que se quiere no siempre es suficiente. Tal vez, porque crecí con  la idea de que como dice aquella frase ¨el amor todo lo puede, todo lo espera y todo lo soporta¨, pero en nuestro caso hubo tantos fallos que el amor se fue debilitando y sin darnos cuenta, un día se nos escapó de las manos.

Nuestro amor ya no soportó, aun cuando tenía en mente aquella creencia de que el amor es más fuerte que cualquier circunstancia, al menos para nosotros no fue suficiente. No fue suficiente todo lo que te entregué. Ni siquiera los latidos de mi corazón a mil por hora si tú estabas cerca de mí, aquellos suspiros tan pronunciados cuando tus brazos me rodeaban, o aquellos nervios de gracia si tus manos me tocaban. Mucho menos lo fue incluirte en mis planes y mis proyectos, el que estuvieses a diario en mis sueños, ni idealizar una vida a tu lado, no lo fue.

Y aún consciente de que poco a poco y día a día nos íbamos desgastando, continué anhelandote a mi lado. Seguí con todas aquellas actividades que realizamos juntos, que en mi mente nos hacian uno. Despertar y que fueras lo primero que yo viera. Salir de paseo tomada de tu mano. Enviarte o darte un beso antes de apagar la luz y recordarte a cada instante lo mucho que te amo. Sabía que echaría de menos incluso las peleas (aunque suene un poco tonto), porque contigo lo mejor de pelear eran aquellas reconciliaciones tan intensas. Ahora comprendo que eso no era precisamente amor, ni saludable. Pero luego en aquella perseverancia mía por continuar a tu lado, venía el recuerdo de los días malos. De aquellos besos fríos que últimamente nos dábamos. Del vacío de tu mirada, de las conversaciones vacías, de un hola como estás cuando realmente no nos interesaba saber como estaba el uno o el otro, de tu mano que ya no me tomaba o de tu desinterés, que era más notorio al pasar cada mes. De las peleas y humillaciones, de las borracheras, de la infidelidad, del chantaje con el dinero, con la estabilidad, del miedo y al final de los golpes.

Comenzaron a inquietarme aquellas preguntas de las cuales yo sabía perfectamente la respuesta, pero sabía que salidas de tu boca dolerían aún más. Sin embargo, no dejaban de torturarme. Y es que ya no podía entender o tal vez aceptar hacia dónde nos dirigíamos. Si aún continuabas visualizando un futuro conmigo, y si lo que sentías por mí, continuaba siendo¨verdadero amor¨. Pero la cobardía me invadía, porque sabía perfectamente que al saber las respuestas no me quedaría más opción, debía alejarme de tu lado, sin importar más lo que sintiera o no mi corazón.

Sé que no hay relación que no tenga sus momentos buenos y malos, pero en la nuestra abundaban los segundos. Un día por fin después de tanta reflexión, llegué a la conclusión que definitivamente lo que tuvimos no pudo ser del todo amor. Y es que el amor real es recíproco, no abusa, no lastima, no denigra, nunca es egoísta, no quita, al contrario, construye, apoya, esta dispuesto a trabajar juntos, siempre da y no pide nada a cambio. Simplemente se entrega, incluso consciente de que pueden causarle daño.

Pasó un largo tiempo, el cual lo dediqué a mi. Tiempo que compartí con mi soledad a pesar de estar acompañada, el cuál me ayudó a crecer y a madurar. Tiempo en el que pude conocerme más y me sirvió para valorarme, para saber lo que soy capaz de dar y como tal, lo que merezco. Sobre todo cuando pensé que ya no era solo yo, que había una personita que dependía de mí, de mis acciones, de mis decisiones. Este proceso me ayudó bastante para lograrlo. Para sanar mis heridas y reconstruirme del pasado.

¡No fue fácil, pero lo logré! No fue fácil y confieso que toqué fondo. Llegué a sentirme perdida, desesperada, aterrada por el futuro, aún te anhelaba e inconscientemente esperaba que me buscaras, que cambiaras, aun a pesar de ser yo quien tomó aquella decisión. Aquella decisión de poner fin al infierno que nos habíamos creado para los dos. Pero sentía miedo, terror de no volverte a ver, de que comenzar sola, de mi futuro y el de mi hijo, esto no estaba en mis planes de vida, yo se supone debía tener una familia feliz.

Fue una lucha entre mi razón y el corazón, pero afortunadamente, en esta situación salió victoriosa la razón. El proceso fue muy duro y largo. Me tomó mucho tiempo ponerme de pie y sentir que estaba bien. Pero aquella fuerza de voluntad desgastada recobró vida y entonces decidí pensar en mí y en mi bienestar, en nadie más. Me juzgaron, me llamaste¨egoísta¨ por pensar en mí, y la verdad es que ya había pensado lo suficiente en ti y¿para qué?  Si solo terminaste rompiéndome una y otra vez. Me llamaste infiel, por que no pudiste ver las razones y aceptar tus errores, tus abusos. Me llamaste “mala madre” por querer apartar a nuestro hijo de ti, sin aceptar que padre eres desde el dia que ellos nacen y era tu responsabilidad el tener una relación con el, pero sabes ya era tiempo de hacerlo. El amor propio tenía que ganar esta vez, y así fue. Me puse una vez más de pie y continué.

Hoy puedo darme cuenta que el egoísta siempre fuiste tú y no yo. Yo pensaba en ambos, inclusive llegué a entregarte a ti lo que no entregaba ni a mí misma. Por eso es que pienso que en realidad esto no fue amor de verdad y es que ¿cómo puedo suponer que te amé si no me amaba ni a mí misma? No lo hacía porque entonces no hubiese permitido que me hirieras tanto, no me hubiese aferrado a continuar a tu lado, no a pesar de todo el daño.

Y después de creerlo imposible lo hice posible y me puse de pie. Llegué a ser lo suficientemente fuerte, me armé de valor, de coraje y decidí renunciar a ti y a mis sueños contigo. ¡Decidí luchar por mi! Ya no me importó estar en soledad, confieso incluso que se volvió la mejor consejera y compañera. Llegué a disfrutarla como nunca imaginé. Me liberé finalmente de tus cadenas, o tal vez las cadenas que yo insistía en cargar y me sentí libre como hace mucho no me sentía ni lo era. Y sabes, por más absurdo que parezca tengo tanto que agradecerte, si, ¡te agradezco lo vivido, lo compartido! Y ¿sabes por qué? Porque eso me enseñó a amarme y a descubrirme. Que soy mucho más de lo que me repetían constantemente que yo era. Descubrí que era yo bonita, fuerte, capaz y por primera vez me sentía asi. Sé que siempre debí saber mi valor, pero te agradezco, porque tú me impulsaste a ser mucho mejor.

Espero que la vida te haya tratado bien, seas feliz y hayas encontrado el amor que tanto anhelabas, tal vez me leas, tal vez no. Te quise y sinceramente no me arrepiento, no a pesar de las heridas que quererte me causó, porque con ello descubrí la mujer que llevo dentro, la mujer que se entrega de lleno y que no escatima nada de sí, la mujer que como el ave fénix es capaz de resurgir de las cenizas. La mujer que pudo ser madre y padre a la vez de un maravilloso joven que tiene una vida exitosa,feliz y completa. Gracias por ser mi maestro, por ser el canal para que yo resurgiera, gracias por que el día que abrí los ojos y el corazón hacia mi, me di cuenta que merecía algo mejor. Y cuando dejé de amarte comencé a amarme, por fin acepté y con toda conciencia pude decir, gracias ¡no eres lo que yo merezco!

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